sábado, 24 de mayo de 2008

El reparto de África

A partir de 1880 uno de los acontecimientos más importantes de la historia mundial fue el veloz reparto de África entre las potencias europeas. Si esto no hubiera ocurrido, quizá no se hubiera hablado con tanto énfasis de imperialismo.
Las reclamaciones de Alemania e Italia –que sintieron “haber llegado tarde al reparto”-, la ocupación de Egipto por la Gran Bretaña y las ambiciones francesas del Sudán occidental fueron detonantes de la lucha por concluir la total conquista de este continente. Sin embargo, múltiples intereses intervinieron también en este proceso: los préstamos bancarios en el África mediterránea, la extracción de aceites vegetales en el África occidental, la búsqueda de tierras, oro y diamantes en el África central y del sur. Esta expansión no estuvo exenta de conflictos con los pueblos nativos, los cuales opusieron resistencia de acuerdo con su capacidad militar, y fue llevado a cabo –como ya se dijo- por compañías por acciones protegidas por los gobiernos de los Estados.
Al prohibirse el comercio de los esclavos en Gran Bretaña, ésta perdió el interés por las colonias de la costa atlántica de África (Gambia, Sierra Leona y Costa de Oro). El comercio se orientó entonces hacia América del Sur, China y la India. No obstante, colonos ingleses se instalaron en la colonia de El Cabo –en el extremo sur de África-, en Nueva Zelandia y Australia.
En la segunda mitad del siglo XIX, Gran Bretaña consolidó su dominio en el Mediterráneo con la adquisición de tres bases navales (Gilbraltar, Malta y Adén) y la isla de Chipre; pero, sobre todo, con la obtención del principal lote de acciones de la Sociedad del Canal de Suez y la ocupación de Egipto, el cual, por conflictos financieros, había suspendido el pago de su deuda pública a Inglaterra y Francia. El nacionalismo egipcio se opuso a la ocupación inglesa de su territorio, pero los ingleses se impusieron con la fuerza militar. Su plan era adueñarse de todo el valle del Nilo con el fin de asegurar la ruta marítima hacia su más preciada colonia, la India.
La misión de la Gran Bretaña en África era conquistar “de El cabo al El Cairo”, o sea, de la punta sur hasta el noreste del Mediterráneo, una gran franja que ocupaba casi toda la mitad oriental de África. Avanzó hacia Nigeria y el Sudán y en el sur conquistó Rhodesia, después de vencer a los zulúes y ocupar Bechuanalandia. A fines del siglo XIX, Somalia, Kenia y Uganda también se transformaron en colonias británicas. Al vencer a los boérs (colonos de origen holandés) en la Guerra anglo-bóer (1899-1902) el Trasvaal (república Sudafricana) cayó en sus manos. Ahí se encontraban grandes yacimientos de oro y diamantes.
El imperio francés también tuvo un especial interés en el África mediterránea. En 1930 Francia había ocupado Argelia que sería la “Francia de ultramar”, el granero de Francia. A Argelia emigraron colonos franceses. A fines del siglo XIX eran más del 10% de la población. En 1881, a pesar de la oposición de Inglaterra e Italia, Francia instauró su protectorado en Tunicia y se disputó Marruecos con Alemania y Gran Bretaña. La ocupación francesa se extendió al sur por el Sahara (Mauritania y el África occidental). Francia quería consolidar su control sobre Senegal y hubo conflictos con Inglaterra por el Sudán. En 1865 ocupó la isla de Madagascar.
Francia, Inglaterra y Rusia eran las mayores poseedoras de colonias en Asia y África y en ellas habían encontrado un ancho campo para la actividad de sus compañías por acciones. Cuando Alemania e Italia lograron su unificación, tenían las mismas exigencias imperialistas que ellas, sin embargo, la tierra ya estaba ocupada y tuvieron que conformarse con los residuos. África era la única oportunidad, pero aun aquí sólo podían ambicionar los territorios que habían sido despreciados por otros.
Las grandes potencias se reunieron en Berlín (entre 1884 y 1885) con el fin de fijar las normas internacionales para la fundación de colonias en África. Se reconoció la independencia y soberanía del Congo, bajo la tutela de Leopoldo II de Bélgica, quien tenía planes de crear una gran empresa comercial y ocupar nuevas tierras en el corazón de África. Para este momento, Alemania ya había establecido relaciones comerciales privadas con distintos pueblos africanos y los protectorados de Togo, Camerún y África del sudoeste. Después fundó la Compañía de África Oriental para explotar una amplia zona entre Rhodesia y los Grandes Lagos. Esto creó malestar entre los ingleses porque obstaculizó sus deseos de apropiarse de toda la franja de El Cabo a El cairo.
Italia se estableció en Masaua (en el Mar Rojo), fundó la colonia de Eritrea y tomó una parte de Somalia. Entre tanto, Angola y Mozambique siguieron siendo posesiones portuguesas y una pequeña parte de Marruecos y Río de Oro posesiones españolas.
La ocupación de África produjo fricciones entre las potencias. Más adelante, estas fricciones culminarán en las crisis anteriores a la Primera Guerra Mundial.



Para recordar: Las civilizaciones africanas
Antes de que se emprendiera la masiva trata de esclavos africanos en los siglos XV y XVI en África habían existido grandes civilizaciones como la Ghana sudanesa, el imperio Mali o el de los songhais en el Níger medio.
Ante la demanda europea de esclavos, algunos jefes negros orientaron sus actividades a la captura de hombres para obtener a cambio de armas de fuego y artículos europeos. Las armas les dieron poder y les permitieron consolidar su autoritarismo. Estos jefes organizaron tribus a lo largo de las costas africanas y, con el fin de someter a las poblaciones, nombraron sacerdotes que leían el oráculo, adivinaban el futuro o realizaban otros tipos de magia.
Algunos pueblos africanos trataron de huir de las “cacerías de negros” y se refugiaron en el centro del continente. La desarticulación de sus antiguas religiones y tradiciones, así como el miedo a la esclavitud, desmoralizó a los africanos e inhibió su interés por desarrollar la agricultura y la manufactura. Se limitaron a sobrevivir con lo que encontraban a la mano o a consumir los productos introducidos por los europeos.
En estas condiciones, el sometimiento de las poblaciones africanas que quedaban “libres” a finales del siglo XIX fue relativamente fácil para los europeos, aunque se registraron múltiples resistencias –sobre todo de los pueblos musulmanes- al igual que grandes masacres.

ACTIVIDADES
1. ¿Por qué razones las potencias Europeas tenían intereses en África?
2. ¿Cuáles son las causas que se dan en el texto sobre la colonización de África? (Esta pregunta está relacionada con la anterior)
3. Identifica en un mapa dónde está El Cairo y El Cabo para identificar qué territorios planeaba conquistar Inglaterra.
4. ¿Quiénes eran las potencias qué tenían más colonias en África?
5.- ¿Cómo crees que se relaciona el que un pueblo no desarrolle una agricultura y una manufactura propias con la cuestión de que estos pueblos son fácilmente colonizados?
6.- ¿Cuál es tu opinión sobre el reparto de África? ¿Crees que esto influenció a que se causara la pobreza que actualmente se vive en todo ese continente?